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miércoles, 15 de mayo de 2019

UN GESTO ADMIRABLE... NUESTRO PAPEL EN LA SOCIEDAD

Cuando hablamos de temas como Dirección Pública, Ética Pública, Gestión Pública, Políticas Públicas, RSC en el Sector Público... me gusta siempre empezar estableciendo el marco de obligaciones y de comportamiento de los empleados públicos y de los directivos. Sólo si sabemos lo que representamos, y cual es nuestro papel en la sociedad, estaremos realmente legitimados para llevar las riendas de una organización pública.

Para ello no hay nada mejor que este extracto de la película "El Ministro y yo", película mexicana de 1975, producida y distribuida por Rioma films, protagonizada por Mario Moreno "Cantinflas" y dirigida por Miguel M. Delgado.

Suelo usarlo en alguna charla o curso desde hace varios años, y cada vez que lo veo refuerza mis convicciones de vocación de servicio público y me recuerda el motivo por el que decidí embarcarme en la Administración. Inevitablemente, en el fragor de la batalla diaria, muchas veces perdemos la perspectiva de lo que debemos ser.





REFLEXIONES SOBRE LA GOBERNANZA Y LA GESTIÓN PÚBLICA






Si mal no recuerdo, el Libro Blanco sobre Gobernanza de la Comisión Europea (2001) venía a decir  que la gobernanza eran normas, procedimientos y comportamientos que sustentaban la razón y el ejercicio de las políticas públicas, especialmente desde el punto de óptica de apertura, participación, responsabilidad, eficacia y coherencia.

Esto, analizado bajo el punto de vista de la Responsabilidad Social Corporativa, y del papel que desempeña una organización pública en nuestra sociedad, supone la obligación ineludible de crear valor para todos y cada uno de los grupos de interés con los que se relaciona el sector público, y hacerlo de manera sostenible y equilibrada.

Para ello me parece absolutamente necesario conocer el mapa completo de actores que conforman los grupos de interés de las organizaciones públicas e identificar de manera clara cuáles son sus necesidades y expectativas, no sólo para poder satisfacerlas las que sean manifiestas, sino incluso para anticiparnos en satisfacer las latentes. Para ello habrá que partir de un análisis de las zonas de influencia de lo público, tal y como hizo Ramió (1999) y, a partir de ahí, plantear y desarrollar los mapas descritos. Creo que este conocimiento de lo que nos rodea, de sus necesidades y expectativas, de con quién nos relacionamos y con quién contamos, es fundamental y clave para la gobernanza y la gestión pública. Siempre en colaboración.